garrafAl principio, me costó reconocer tu recuerdo en las callejuelas estrechas, el sosiego de las casas blancas mecidas por el mar, los gatos que, como aquel entonces, continuaban dominando el pueblo, inmortales.
Me costó recordar cómo a veces el sol se posaba entre las montañas, cómo huían los pájaros en bandada cuando esperábamos la tormenta buscándonos entre las sábanas.
Pero llegué a la orilla, al horizonte rocoso donde a menudo descansábamos, te miré a los ojos, escuché la risa de un niño, a lo lejos, un pájaro de invierno emigraba…
Caminamos juntos, por fin, de vuelta a casa.

Alba Seoane

Anúncios